Seminario de Historia de la Educación
Agosto de 2017
Luis Mauricio Mendoza Hernández
Trujillo Perdones José Guadalupe
Universidad de Cuautilán Izcalli
Cuatrimestre: 1
Unidad de Aprendizaje 6: La independencia
Características de la educación del México Independiente
En 1821 se inicia una serie de
intentos de reforma económica, política y social. En diciembre de 1823 se
inicia el primer proyecto de Reglamento General de Instrucción Pública, donde
se decía que la instrucción debe ser pública y gratuita. También se ordena la
creación de escuelas para niñas y para adultos. Este primer proyecto mostró que
los gobernantes deseaban que la educación llegara a un público formado por
niñas, niños, jóvenes y adultos. Sin embargo, la situación política que
atravesaba el país no permitió que este ambicioso plan se llevara a cabo.
La Compañía Lancasteriana, que se
sostenía con capital privado, fue promotora de la educación primaria gratuita
para clases pobres, la primera escuela de este tipo se abrió en 1822. El método
que utilizaron fue el de enseñanza mutua, que se había empleado en España en el
siglo XVI y aplicado en México desde 1800. Sin embargo, fue la primera compañía
en contar con el apoyo del gobierno.
El método de enseñanza mutua era masivo, pero el maestro no enseñaba directamente a cada uno de los jóvenes que asistían a clases, sino que se apoyaba en los alumnos más avanzados, llamados monitores, instructores-alumnos o decuriones. Estos niños, previamente instruidos por el preceptor, enseñaban a su vez a grupos pequeños.
En octubre de 1842 se dictó otra ley que declaraba a la educación “obligatoria entre los siete y los quince años, gratuita y libre”, y los profesores tenían que ser autorizados por la Dirección General.
En 1856 con el triunfo del Partido Liberal, se dicto el decreto en el que establecía el Colegio de Educación Secundaria para Niñas, donde se formarían las futuras maestras, y poco después, una Escuela de Artes y Oficios.
La educación informal
Durante el siglo XIX existía una
minoría alfabeta (14% en 1895 y 20% en 1910), sin embargo se daba la
distribución de periódicos y revistas infantiles. En este siglo se partía de la
idea de que “leer es aprender” y por esta razón en la prensa infantil se
incluían muchas lecturas, esto se daba también porque muchos niños no asistían
a planteles escolares ya que se consideraba poco práctico o los niños se encontraban
en las escuelas, por este ausentismo se incluyeron diversas lecciones como las
de historia de México e historia universal, geografía, ciencias naturales, de
ortografía, urbanidad, matemáticas, arte, literatura y religión. También había
lecciones relacionadas con la higiene, en donde se recomendaba realizar
ejercicios físicos y gimnásticos. Se buscaba también divertir a los niños con
cuentos, relatos, adivinanzas, charadas, fabulas y versos. A través de estos
periódicos y revistas se daba la educación informal de la sociedad.
Conservadores y liberales
Liberales:
Llamado también partido del
Progreso y dividido en puros y radicales, fue fundado por José María Luis Mora
a principios del s. XIX. Quienes lo apoyaban son gente de modestos recursos,
profesión abogadil, clero bajo, juventud y larga cabellera, entre ellos están:
José Ma Luis Mora, Santos Degollado, Epitacio Huerta, Guillermo Prieto, Juárez,
Ocampo, Parrodi, Payno, Silíceo, Comonfort, Manuel Doblado y Ponciano.
El proyecto político era
introducir cambios profundos en la sociedad para quitar el despotismo y poner
libertades politicas y civiles. Se pensaba en una República Federal,
Democrática, Representativa, Burguesa y Popular, estableciendo los tres poderes:
legislativo, ejecutivo y judicial. Querían que hubiese igualdad ante la ley mantaniendo la constitucion de
1824. Otorgar libertades individuales para consagrarse al trabajo, industria,
comercio etc, de cada uno. Habiendo tolerancia de religiones.
La iglesia tenía un gran
monopolio sobre muchas cosas y los liberales quieren que primeramente se separe
la iglesia del estado, suprimir la campaña de Jesús y quitarle los bienes de la
iglesia para que sean usados así como los tributos, los registros civiles, los
fueros, los votos y la educación.
En el ejército los liberales
quieren que sea disminuido, suprimir los fueros, que estén aparte de los
asuntos civiles y que sea una milicia civil.
La educación es lo primero,
entonces se tiene que separar de la iglesia para que así todos pudiesen tomar
educación. La escuela debe ser Laica, Obligatoria y Gratuita. Estará en manos
del estado y siguiendo las líneas de la ciencia.
Sus HÉROES son Hidalgo,
Cuauhtémoc, etc.
Sus TRAIDORES son Cortés,
Iturbide, etc.
Sus ALIADOS son Estados Unidos de
América.
conservadores
Quienes lo apoyaban, son gente rica, del ejército, terratenientes, etc. Como por ejemplo Lucas Alamán (fundador), Airangoiz, Elguero, Zuluaga, Juan Nepomaceno, Antonio Haro, Miramón, Osollo, Márquez, etc.
Su proyecto político es continuar con el antiguo régimen y orden social español, basado en privilegios en prejuicio de otros. Son sin elecciones. Monarquía centralista con estados convertidos a departamentos, que son 100% independientes del monarca. Son anti-federalistas.
La iglesia: lo es todo para ellos. La única religión permitida es la Católica con una unidad eclesiástica. Tienen una fuerza económica debido al monopolio de muchas cosas. Tienen la fuerza pública para "moralizar". Se dejan los privilegios y la iglesia coordina la educación para que así no haya ideas liberales.
El ejército: es 100% apoyado ya que una monarquía sin un buen ejército no serviría para mucho. Se dejan los fueros y es un ejército bastante competente.
La educación: es solamente para los ricos. El clero la controla para que no haya derrames de ideas liberalistas.
Sus HÉROES son: Cortés, Iturbide, etc.
Sus TRAIDORES son: Hidalgo, Cuauhtémoc, etc.
Pensamiento educativo de Lucas Alamán frente a José María y Luis Mora
Durante la presente época
posterior a la Independencia ocurrieron varios eventos algunos que retrasaron
el desarrollo de la educación y otros que la impulsaron.
Debido a que la guerra de
Independencia trajo consigo desorganización política y social, la atención a la
educación tuvo una gran caída. La iniciativa privada a través de las Escuelas
Lancasterianas empezó a impulsar nuevamente la educación popular en México. Era
un tipo de enseñanza mutua en el que el maestro enseñaba a los alumnos más
aventajados (monitores) y estos a su vez a grupos de entre 10 y 20 niños sin
embargo resultaba tener ciertas deficiencias como era el hecho de utilizar un
método de repetición que con el tiempo mostró ser deficiente ya que limitaba el
ejercicio del pensamiento y razonamiento de los alumnos.
Sin embargo en el Estado de
Chiapas los métodos de enseñanza empezaron a cambiar y demostrar mayor
efectividad. El fraile Matías de Córdova desarrolla el Nuevo Método de
Enseñanza Primaria (1825) que incorpora procedimientos fonéticos, este fue
perfeccionado posteriormente por el fraile Víctor María Flores con su “Método
doméstico y experimentado para enseñar a leer y escribir en 62 lecciones”.
Como una de los ideales de la
Independencia se proclamaba el derecho a la educación popular y fue Lucas
Alamán quien sostenía que “sin instrucción no puede haber libertad, la base de
la igualdad política y social era la enseñanza elemental” por lo que se dio a
la tarea de elaborar un Plan Educativo para reactivar la educación,
posteriormente el doctor José María Luis Mora aportabacía que las aportaciones
y tendencias de la educación debían estar acorde a la política general del
Estado Mexicano.
Las reformas de Valentín Gómez Farías
Valentín Gómez Farias fue
vicepresidente durante el gobierno de Santa Anna puesto que aprovecho para
sentar las bases de la reforma con principios liberales, que actualmente forman
parte de nuestra constitución política.
Entre los logros obtenidos por el
están, sustrajo la enseñanza de manos del clero, la libertad de opinión,
supresión de las leyes de represión a la prensa, la abolición de los
privilegios de la iglesia y el ejército, la supresión de las ordenes
monásticas; así como establecer los medios que procuraran el mejoramiento de
los grupos indígenas y la educación de las clases populares, todos ellos,
principios liberales.
Otra fue instituir la Dirección
General de Instrucción Pública para el Distrito y territorios de la federación
con el objetivo de que fuese el Gobierno quien tuviera el control y
administración de la educación. Llevó a cabo la instauración del Instituto de
Ciencias Médicas, que más tarde se convirtió en la Facultad de Medicina.
También dictó una ley permitiendo la organización de la Biblioteca Nacional.
El documento que contiene
plasmados los ideales de Valentín Gómez Farías se conoce con el nombre de
"Leyes de Reforma", trató de operar una profunda transformación en el
campo de la educación, por considerar que era al Estado a quien correspondía
atender este importante problema social. Durante su gestión se declara la
libertad de enseñanza y se crea la Escuela Normal de Profesores.
Con el triunfo de la Republica,
la política liberalista pudo a través de las Leyes Orgánicas de Instrucción de
1867 y 1869 organizar concienzudamente la enseñanza, en ella se declaraba
gratuita y obligatoria la enseñanza elemental.
Gran influencia en los programas
educativos tuvo la filosofía del positivismo de Augusto Comte, uno de sus
alumnos en Francia, Gabino Barreda se encargo de incluir ideas de esta doctrina
en las necesidades pedagógicas de México, plasmadas en su libro “Instrucción
Primaria”, promulgo una formación humana basada en la razón y la ciencia con
estos principios influyo grandemente en la nueva concepción de la Escuela
Nacional Preparatoria.
Influencia del positivismo en México
Repercusiones de Agusto Comte
En la segunda mitad del siglo XIX
México vive los albores de su vida independiente. Es el momento de trazar un proyecto
para la nación recién emancipada, que abarque todos los ámbitos del orden
social. Se quiere dar un nuevo rumbo a la política, la economía, la cultura y,
por supuesto, a la educación. De hecho este último ámbito se concibe como el
principio y fundamento de todo cambio.
La preocupación por reformar al
país es tema de las discusiones de los círculos intelectuales que, ante todo,
proponen la constitución de un estado laico. Tal es el contexto en el que
reciben y estudian la filosofía positivista del francés Augusto Comte
(1798-1852).
Si recordamos, en términos
generales, cuál es la postura que adopta el positivismo comtiano,
comprenderemos por qué sus tesis respondieron a los anhelos de cambio, libertad
y emancipación política e ideológica del estado mexicano.
El pensamiento de Augusto Comte
sigue la línea de los primeros filósofos modernos, que postularon a la razón y
a la investigación dirigida por el rigor de un método, como las únicas
herramientas confiables para conocer el mundo. En función de tal conocimiento,
la humanidad sería capaz de orientarse y establecer un orden social mucho más
apegado a la racionalidad.
Por un camino similar avanzaron
los filósofos ilustrados, como Voltaire y Rousseau; sin embargo, Comte los
críticó duramente. Para él, ambos pensadores crearon utopías metafísicas e
irresponsables, pues no aterrizaban en una situación concreta. Y era esto,
precisamente, lo que hacía falta; una respuesta basada en hechos y no en
especulaciones.
Lo único que podría conducir al
hombre hasta este punto era la ciencia. Sólo la observación empírica de los
fenómenos, resultaría en la formulación de leyes claras y objetivas para
explicar el mundo. Y únicamente a partir de leyes como estas, los hombres
encontrarían el camino para trazar las normas de una vida en común. Por tanto,
incluso los problemas morales y sociales deben volverse objetos de un estudio
científico3.
Una doctrina que sólo clava su
mirada en los hechos requiere, para desarrollarse, de un ambiente libre de
cualquier tipo de dogmas (salvo, quizás, del dogma del cientificismo). En otras
palabras, el positivismo debe crecer en el seno de un estado laico. De ahí la
conocida doctrina de Comte, según la cual, la humanidad transitará por tres
estados, en los que paulatinamente abandonará la creencia en favor de la
experiencia. A grandes rasgos, el proceso evolutivo que marcan estos tres
estados consiste en lo siguiente:
- Estado teológico. Los hombres acuden a las entidades
sobrenaturales o divinas para explicar lo que les sucede a ellos y a su
mundo. Su vínculo con este tipo de causas, comienza por el fetichismo,
para pasar después por las religiones politeístas y culminar en las
monoteístas.
- Estado metafísico. En este punto se cuestiona el
pensamiento teológico. Las divinidades, que antes fungían como causas
últimas, ceden su lugar a los conceptos abstractos, como los de forma y
esencia.
- Estado positivo. Aquí el interés ya no radica en
saber qué son las cosas, sino en observarlas para
descubrir cómo se comportan y encontrar las leyes
generales que expliquen tal comportamiento.
Comte identificaba el tránsito
por estos tres estados con el crecimiento del individuo. Ascender del nivel
teológico al positivo era equivalente a pasar, de la infancia, a la mayoría de
edad. Ahora bien, ¿no era esto lo que anhelaba el México de la segunda mitad
del siglo XIX? ¿Un giro desde la dependencia ideológica, hacia la libertad y la
madurez política?
Es cierto que nuestro país no
adoptó el positivismo de Comte a pie juntillas, pero sí reconoció en él algunas
de sus más importantes aspiraciones. El conocimiento a la base del orden
social, el estado laico, la educación científica y el individuo armado con
saberes prácticos, dispuesto a emplearlos en beneficio de su país. Estas ideas
ya estaban en ciernes en el México que se trazaba un nuevo plan de vida y no
hallaron en el positivismo más que su formulación clara y ordenada.
Y como todos los reformadores del
estado coincidían en que la educación era el punto de partida para realizar el
nuevo proyecto de nación, fue justo en ese ámbito en donde la doctrina
positivista tuvo su mayor incidencia.
Referencias Bibliográficas
Olegario, N. F. (2009). Historia de la Educación. Universitaria: Madrid.
Salas, J. A. (2012). Historia General de la Educación. Red Tercer Milenio: México.
http://www.milenio.com/firmas/alfonso_torres_hernandez/educacion-Mexico-independiente_18_588721143.html (consulta 01 de agosto de 2017).
http://www.revista.unam.mx/vol.6/num3/art22/art22-1.htm (consulta 02 de agosto de 2017).
https://www.youtube.com/watch?v=Z0N1UfW7ZqU (videos en línea).
La educación: es solamente para los ricos. El clero la controla para que no haya derrames de ideas liberalistas.
Sus HÉROES son: Cortés, Iturbide, etc.
Sus TRAIDORES son: Hidalgo, Cuauhtémoc, etc.
Pensamiento educativo de Lucas Alamán frente a José María y Luis Mora
Durante la presente época
posterior a la Independencia ocurrieron varios eventos algunos que retrasaron
el desarrollo de la educación y otros que la impulsaron.
Debido a que la guerra de
Independencia trajo consigo desorganización política y social, la atención a la
educación tuvo una gran caída. La iniciativa privada a través de las Escuelas
Lancasterianas empezó a impulsar nuevamente la educación popular en México. Era
un tipo de enseñanza mutua en el que el maestro enseñaba a los alumnos más
aventajados (monitores) y estos a su vez a grupos de entre 10 y 20 niños sin
embargo resultaba tener ciertas deficiencias como era el hecho de utilizar un
método de repetición que con el tiempo mostró ser deficiente ya que limitaba el
ejercicio del pensamiento y razonamiento de los alumnos.
Sin embargo en el Estado de
Chiapas los métodos de enseñanza empezaron a cambiar y demostrar mayor
efectividad. El fraile Matías de Córdova desarrolla el Nuevo Método de
Enseñanza Primaria (1825) que incorpora procedimientos fonéticos, este fue
perfeccionado posteriormente por el fraile Víctor María Flores con su “Método
doméstico y experimentado para enseñar a leer y escribir en 62 lecciones”.
Como una de los ideales de la
Independencia se proclamaba el derecho a la educación popular y fue Lucas
Alamán quien sostenía que “sin instrucción no puede haber libertad, la base de
la igualdad política y social era la enseñanza elemental” por lo que se dio a
la tarea de elaborar un Plan Educativo para reactivar la educación,
posteriormente el doctor José María Luis Mora aportabacía que las aportaciones
y tendencias de la educación debían estar acorde a la política general del
Estado Mexicano.
Las reformas de Valentín Gómez Farías
Valentín Gómez Farias fue
vicepresidente durante el gobierno de Santa Anna puesto que aprovecho para
sentar las bases de la reforma con principios liberales, que actualmente forman
parte de nuestra constitución política.
Entre los logros obtenidos por el
están, sustrajo la enseñanza de manos del clero, la libertad de opinión,
supresión de las leyes de represión a la prensa, la abolición de los
privilegios de la iglesia y el ejército, la supresión de las ordenes
monásticas; así como establecer los medios que procuraran el mejoramiento de
los grupos indígenas y la educación de las clases populares, todos ellos,
principios liberales.
Otra fue instituir la Dirección
General de Instrucción Pública para el Distrito y territorios de la federación
con el objetivo de que fuese el Gobierno quien tuviera el control y
administración de la educación. Llevó a cabo la instauración del Instituto de
Ciencias Médicas, que más tarde se convirtió en la Facultad de Medicina.
También dictó una ley permitiendo la organización de la Biblioteca Nacional.
El documento que contiene
plasmados los ideales de Valentín Gómez Farías se conoce con el nombre de
"Leyes de Reforma", trató de operar una profunda transformación en el
campo de la educación, por considerar que era al Estado a quien correspondía
atender este importante problema social. Durante su gestión se declara la
libertad de enseñanza y se crea la Escuela Normal de Profesores.
Con el triunfo de la Republica,
la política liberalista pudo a través de las Leyes Orgánicas de Instrucción de
1867 y 1869 organizar concienzudamente la enseñanza, en ella se declaraba
gratuita y obligatoria la enseñanza elemental.
Gran influencia en los programas
educativos tuvo la filosofía del positivismo de Augusto Comte, uno de sus
alumnos en Francia, Gabino Barreda se encargo de incluir ideas de esta doctrina
en las necesidades pedagógicas de México, plasmadas en su libro “Instrucción
Primaria”, promulgo una formación humana basada en la razón y la ciencia con
estos principios influyo grandemente en la nueva concepción de la Escuela
Nacional Preparatoria.
Influencia del positivismo en México
Repercusiones de Agusto Comte
En la segunda mitad del siglo XIX
México vive los albores de su vida independiente. Es el momento de trazar un proyecto
para la nación recién emancipada, que abarque todos los ámbitos del orden
social. Se quiere dar un nuevo rumbo a la política, la economía, la cultura y,
por supuesto, a la educación. De hecho este último ámbito se concibe como el
principio y fundamento de todo cambio.
La preocupación por reformar al
país es tema de las discusiones de los círculos intelectuales que, ante todo,
proponen la constitución de un estado laico. Tal es el contexto en el que
reciben y estudian la filosofía positivista del francés Augusto Comte
(1798-1852).
Si recordamos, en términos
generales, cuál es la postura que adopta el positivismo comtiano,
comprenderemos por qué sus tesis respondieron a los anhelos de cambio, libertad
y emancipación política e ideológica del estado mexicano.
El pensamiento de Augusto Comte
sigue la línea de los primeros filósofos modernos, que postularon a la razón y
a la investigación dirigida por el rigor de un método, como las únicas
herramientas confiables para conocer el mundo. En función de tal conocimiento,
la humanidad sería capaz de orientarse y establecer un orden social mucho más
apegado a la racionalidad.
Por un camino similar avanzaron
los filósofos ilustrados, como Voltaire y Rousseau; sin embargo, Comte los
críticó duramente. Para él, ambos pensadores crearon utopías metafísicas e
irresponsables, pues no aterrizaban en una situación concreta. Y era esto,
precisamente, lo que hacía falta; una respuesta basada en hechos y no en
especulaciones.
Lo único que podría conducir al
hombre hasta este punto era la ciencia. Sólo la observación empírica de los
fenómenos, resultaría en la formulación de leyes claras y objetivas para
explicar el mundo. Y únicamente a partir de leyes como estas, los hombres
encontrarían el camino para trazar las normas de una vida en común. Por tanto,
incluso los problemas morales y sociales deben volverse objetos de un estudio
científico3.
Una doctrina que sólo clava su
mirada en los hechos requiere, para desarrollarse, de un ambiente libre de
cualquier tipo de dogmas (salvo, quizás, del dogma del cientificismo). En otras
palabras, el positivismo debe crecer en el seno de un estado laico. De ahí la
conocida doctrina de Comte, según la cual, la humanidad transitará por tres
estados, en los que paulatinamente abandonará la creencia en favor de la
experiencia. A grandes rasgos, el proceso evolutivo que marcan estos tres
estados consiste en lo siguiente:
- Estado teológico. Los hombres acuden a las entidades sobrenaturales o divinas para explicar lo que les sucede a ellos y a su mundo. Su vínculo con este tipo de causas, comienza por el fetichismo, para pasar después por las religiones politeístas y culminar en las monoteístas.
- Estado metafísico. En este punto se cuestiona el pensamiento teológico. Las divinidades, que antes fungían como causas últimas, ceden su lugar a los conceptos abstractos, como los de forma y esencia.
- Estado positivo. Aquí el interés ya no radica en saber qué son las cosas, sino en observarlas para descubrir cómo se comportan y encontrar las leyes generales que expliquen tal comportamiento.
Comte identificaba el tránsito
por estos tres estados con el crecimiento del individuo. Ascender del nivel
teológico al positivo era equivalente a pasar, de la infancia, a la mayoría de
edad. Ahora bien, ¿no era esto lo que anhelaba el México de la segunda mitad
del siglo XIX? ¿Un giro desde la dependencia ideológica, hacia la libertad y la
madurez política?
Es cierto que nuestro país no
adoptó el positivismo de Comte a pie juntillas, pero sí reconoció en él algunas
de sus más importantes aspiraciones. El conocimiento a la base del orden
social, el estado laico, la educación científica y el individuo armado con
saberes prácticos, dispuesto a emplearlos en beneficio de su país. Estas ideas
ya estaban en ciernes en el México que se trazaba un nuevo plan de vida y no
hallaron en el positivismo más que su formulación clara y ordenada.
Y como todos los reformadores del
estado coincidían en que la educación era el punto de partida para realizar el
nuevo proyecto de nación, fue justo en ese ámbito en donde la doctrina
positivista tuvo su mayor incidencia.
Referencias Bibliográficas
Olegario, N. F. (2009). Historia de la Educación. Universitaria: Madrid.
Salas, J. A. (2012). Historia General de la Educación. Red Tercer Milenio: México.
http://www.milenio.com/firmas/alfonso_torres_hernandez/educacion-Mexico-independiente_18_588721143.html (consulta 01 de agosto de 2017).
http://www.revista.unam.mx/vol.6/num3/art22/art22-1.htm (consulta 02 de agosto de 2017).
https://www.youtube.com/watch?v=Z0N1UfW7ZqU (videos en línea).


